una y siempre en mil y una noches

‘Sabe ¡oh señor! que la historia que voy a contarte es tan asombrosa, que si se
escribiese con una aguja en el ángulo interior del ojo, sería motivo de reflexión
para el que sabe reflexionar respetuosamente’.  
En este momento de
su narración, Schehrazade vió aparecer la mañana, y calló discretamente.